La sencilla estrategia de una profesora para detectar bullying entre sus alumnos

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Gracias a la iniciativa de una profesora norteamericana podemos frenar el bullying antes de que empiece. No se trata de una iniciativa compleja ni un plan escolar o estatal. Es muy fácil de poner en práctica y sin embargo, sus resultados para la detección han sido muy elevados. ¿En qué consiste este método eficaz para prevenir el acoso y ayudar a los profesores a detectarlo a tiempo?

En este sencillo método cada viernes de la semana, la profesora reparte una hoja en blanco a sus alumnos. No se trata de un examen sorpresa, lo único que tienen que hacer es responder a dos preguntas:

 ¿Con qué cuatro niños querrías sentarte la semana que viene en clase? ¿Quién es el que mejor se portó esta semana?

Con las respuestas la profesora no busca reorganizar las mesas, sino descubrir quién esta al margen. Para ello solo tiene que fijarse en que nombre no esta escrito en ninguna de las hojas, o quien no tiene amigos.

Este trabajo lo repite cada semana. Después de recoger las hojas la profesora analiza los resultados realizando un esquema de las relaciones entre sus alumnos. En definitiva una radiografía de la clase en la que distingue cuatro grupos: quién lidera el grupo, quienes son los más populares, quiénes tienen apoyos y quienes no están en la lista.

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Gracias a la iniciativa de una profesora norteamericana podemos frenar el bullying antes de que empiece.

Esta es la manera en la que identifica aquellos niños que tienen problemas para relacionarse con los demás. Pero lo más importante viene después: ¿qué opina ella sobre cómo puede el profesor prevenir el bullying en las aulas?

Esta profesora defiende que si se equilibran las relaciones y todos los niños se sienten integrados será muchos más difícil para un acosador encontrar una víctima,  porque la persona acosada tendrá amigos que le defiendan o comuniquen qué está sucediendo.

Para conseguir la integración de todos los chicos organiza semanalmente asambleas en clase, donde los chicos pueden exponer los problemas que surgieron en clase y fuera de ella, y entre todos buscar soluciones. Como vimos en pasados artículos sobre el acoso, el diálogo es esencial para que la comunidad se conozca y reflexione.

La profesora debe conocer a sus alumnos y tener contacto directo con ellos a través de sencillas preguntas en las que hablen de sus sentimientos, miedos o aspiraciones: ¿Cuáles son sus sueños o aspiraciones? ¿Qué es la amistas y a quiénes consideras tus amigos? ¿Te sientes mejor en clase o en las horas de recreo?

Buscar y realizar en clase actividades de convivencia ayuda a los alumnos porque se conocen y respetan mejor. Sin embargo, los planes de estudio suelen privar a los profesores de este tiempo de conversación y los deberes para casa, privar a los padres también de este tiempo junto a ellos.

Fuente: muhimu


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